jueves, 19 de marzo de 2009

Capitulo I


I n t r o i t u s


Abdelhadi, llegaba tarde como siempre. Nunca se sabe la hora en la que puede llegar a una cita. Gracias a que la moderna cafetería del centro de Tánger era agradable, y la vista sobre la bahía de las mejores de la ciudad, la espera se hacía soportable, pero continuaba sin llegar. Había querido ir solo. No acepte la compañía ofrecida como siempre por Ayoub. Buen amigo y fiel colaborador desde hacía años, pero, su maldita lengua más suelta de lo recomendable, terminaba siempre por meter la pata. Un bocazas vamos, pero que en tan dilatada espera comenzaba a echar de menos.
Aún recuerdo la primera vez que llegue a este país. Serían más de las once de la noche, y tras dos horas y media de mar entre Algeciras y Ceuta en un barco de los de la época colonial, de aquellos de carbón y hamacas de madera, en los que se transportaban locomotora y vagones de tren para continuar su trayecto por tierras africanas.
Frontera oscura, algo tenebrosa y mucho control. Pasaporte, documentación del vehículo, carta verde, ¿motivos de su viaje?, ¿ciudades de destino?, ¿conoce a alguien en Marruecos?, ¿se va a entrevistar con alguna persona?. Después de casi dos horas nos entregaron los pasaportes con la visa de entrada y otro pasaporte de transito, que debíamos ir sellando por las comisarías de las ciudades de paso indicadas por nosotros. Una locura.
Cómo ha cambiado el país. Aunque la frontera es la misma, la actitud es distinta. Aún con mucho control, demasiado para un país que avanza a paso firme hacia un futuro más occidental de lo que a algunos islamistas le gustara, pero que sin duda alguna, habían aceptado la mayoría de las nuevas generaciones de marroquíes. La progresiva apertura que se ha producido desde la llegada de Mohammed VI, muy a pesar de la resistencia de algunas elites ancladas en el pasado, se ha comenzado a notar en todas las capas de la sociedad y en la actividad de la vida diaria.
Discotecas, bares, restaurantes, jóvenes libres y con ganas de más libertad. Obras, infraestructuras, telecomunicaciones, hombre y mujeres emprendedoras que cruzan el estrecho para invertir, están cambiando la faz de un nuevo país, de una nueva sociedad. Eso sí, no exenta de peligros de radicales involucionistas incapaces, de ver un milímetro más allá de la interpretación más extrema de un Corán que, muy al contrario de los que demandan los integristas, rebosa paz y tolerancia.
Entre tanto pensamiento filosófico no me había dado cuenta de la llegada de Abdelhadi. Le vi llegar calle arriba. Al principio me costo reconocerlo. Llevaba una elegante chilaba de algodón blanco que cubría su traje y eso me despisto, pero su altura y su elegante caminar terminó por delatarlo.

- Es-selám alíkum sáheb
- U alíkum es-selám sáheb
- La bas alík
- La bas el-hámdulil.lah
- Vas mejorando tu árabe buen amigo
- Con un profesor tan constante como tu es fácil –le contesté
- Ahora cuéntame ¿a que tanta prisa, para después dejarme esperando como siempre? –le pregunte.
- Ya sabes, sídi, el tiempo tiene aquí otro ritmo, y eso, es difícil de cambiar cuando se lleva grabado en el famoso ADN.
- Bueno, en algunos más que en otros, y tu ADN debe ser de mejor calidad que otros paisanos tuyos, con peor ADN, pero más puntuales. Pero al grano amigo, que hay tan urgente.
- ¿Te acuerdas de lo que te comenté el mes pasado de las pateras? –comenzó a relatar-, pues la cosa continua. Uno de mis amigos viene observando como siguen y siguen llegando pateras a la costa cercana a las obras del Puerto Tánger Mediterrané. Y la vedad es que entre los mafias de la zona no saben nada de que va la cosa.
- ¿Y?
- ¿Cómo que y?. ¿Los españoles os habéis vuelto tontos o qué?.
- Tontos no, precavidos que es distinto, que ya no la habéis colado alguna vez. Como podrás suponer no se nos pasa por alto el asunto. Yo mismo cuando paso por ahí las puedo ver. ¿Y nadie sabe nada dices?
- Nada
- Entonces ¿para que me llamas con tanta urgencia?. Algo sabrás, así que ya puedes ir soltando lo que sabes. Además, después de lo que me cuentas, creo que voy echar un vistazo a esas pateras, y ya sabes lo lenta que es esa carretera.
- Será por los problemas que tienes con las carreteras de la zona.
- Con las carreteras ninguno, pero con los otros conductores y con mi vista muchos, al grano sáheb.
- Pues bien ahí va, memoriza un nombre: marea verde.

Con esa impronta suya se levanto y mientras guiñaba un ojo, se llevaba la mano al pecho e inclinaba de forma leve la cabeza –si señor todo un caballero-.

Una hora más tarde, el cabo de comunicaciones García, entraba con urgencia en el puente del patrullero Infanta Cristina y le entregaba al Comandante el mensaje cifrado que acababa de recibir.

- Lea Ruiz.
- Otra vez mi comandante.
- Otra vez Ruiz, otra vez. Vamos a pegarnos lo más posible a aguas marroquíes y grabamos en vídeo la maldita costa y busquemos esas pateras que se amontonan por día.

Un segundo más tarde el cabo encargado de la cámara IR manejaba el joystick hasta lograr un perfecto enfoque de la costa buscando esas pateras que tanto comenzaban a preocupar al mando.
No tardo mucho en observar como aparecía en la pantalla TFT el primer grupo de pateras. Aparecía amontonadas, descuidadas, abandonadas, pero la costumbre de adivinar y ver donde parece que no hay, el cabo comentó en voz alta que, lejos de estar abandonadas eran nuevas, la pintura brillaba demasiado. Sin duda estaban recién pintadas. No había diferencias de pintura entre ellas: el mismo color, la misma intensidad. Extraño al menos.
Entre el Benzu y cabo Malabata, se marcaron tres puntos diferentes donde se observaban concentraciones de pateras. Punto Alfa localizado justo al lado de las obras del puerto nuevo; punto Bravo en la bahía de Ksar-es-Seghir y punto Charly en un pequeño recodo apenas a 3 millas del cabo Malabata, a demasiada corta distancia de la mismísima bahía de Tánger a la vista del cualquier curioso.

Treinta minutos después, en el Cuartel General de la Armada, el Almirante Andrade reunía en su despacho a sus dos asesores en inteligencia para visionar el video recibido desde la Infanta Cristina.

- ¿Qué os parece?
- Me parece que las mafias están preparando una nueva temporada. Lo único extraño, en todo caso, es que conocen a la perfección que tenemos impermeabilizada la costa y que en cuanto se echa a la mar son detectadas. Y además, a la vista de la Gendarmería, ¿qué hace que no interviene?. Ese es el único punto oscuro en lo que a primera vista parece eso, una avalancha de pateras. Creo que lo mejor es pasarlo a la Guardia Civil y que sean ello los que se encarguen.
- Bien pasa la información al Centro Nacional de Inteligencia, que son quienes nos la han pedido, y que hagan con ella lo que quieran.

Después de pagar la cuenta y salir a la calle instantes después que Abdelhadi, me senté al volante de mi coche y me dirigí hacia el cabo Malabata. Baje por el bulevar hacia el paseo marítimo recién restaurado, desde allí gire hacia el Casino, pase por su puerta y deje atrás la del Hotel Mövenpick. Al poco ya me encontraba en el cabo. Desde allí, comencé a fotografiar aquellas pateras sin que nadie me lo impidiese y sin observar vigilancia alguna.
Kilómetro a kilómetro fui recorriendo la carretera de la costa que también conocía. El control de la Gendarmería Real exactamente donde todos los días, ni un metro más ni un metro menos del mismo punto kilométrico de todos los días -muchas veces pensé que vivían allí-.
Mientras bajaba hacia Ksar-es-Seghir, observe a la Infanta Cristina navegando más cerca de lo habitual de la costa marroquí e imagine lo que estaba haciendo. Desde luego su información llegaría antes que la mía, pero nunca sería tan precisa como la conseguida sobre el terreno. Así que después de disfrutar unos instantes con su navegación, continué mi camino, no sin pensar, en lo gracioso que sería que identificaran mi coche en el vídeo que, sin duda, estaban grabando.
Al llegar, pare a comer algo en la terraza de restaurante en el que solía hacerlo. Su pescado es de los mejores del país y la vista sobre la pequeña y coqueta bahía inmejorable. Desde allí, no tuve problema alguno en fotografiar las pateras alineadas sobre la arena. Después de comer, baje y comencé a pasear por la arena hasta llegar donde estaban alineadas las primeras. Junto a ellas un hombre arreglaba con magistral maestría los rotos de una red de pesca.
Este hombre - Mohammed de nombre, como la mayoría de los primogénitos de las familias más religiosas, como homenaje al Profeta Mohammed, Fátima si es mujer la primogénita -, me comentó, después, eso sí, de obsequiarle con un paquete de Marlboro, que no sabían muy bien que hacía allí esas pateras. Que las traían en camionetas y que las depositaban allí sin dar explicaciones, y sin que tampoco la gendarmería preguntara nada. Que los corros del pueblo pensaban que era cosa de la mafia –hace algún tiempo que están terminando de cumplir sus condenas y a salir a la calle los jefes de la mafia que encarceló hace ya diez años Hassan II-, y que pueden ser que estos piensen en comenzar otra vez con el tráfico de drogas y personas, -interesante apreciación pero que desde luego no encajaba con lo que me había comentado Abdelhadi-. Tras terminar la conversación con el buen Mohammed, me subí de nuevo al coche y noté lo bien que me había sentado aquel paseo por la playa después de comer aquel magnifico pescado recién capturado.
Tan sólo unos pocos kilómetros más adelante, y con las obras del nuevo puerto de Tánger a la vista, en un claro entre las rocas que componen la escarpada costa en aquella zona, se amontonaban un buen número de pateras exactas a las anteriores. Abandonadas, sin nadie que las vigilaras, me atreví a bajar y observarlas con toda tranquilidad, fotografiarlas con detenimiento – aunque poco tienen que fotografiar -. 48 pude contar, todas nuevas y pintadas de igual modo, de un verde oscuro, muy poco frecuente en las pateras que por norma están pintadas de azul gris oscuro. Ignorando su color, pateras como todas las que se amontonan en los puertos de la costa mediterránea, después de su captura.
Impresionan las obras del nuevo puerto de Tánger. Están a punto de terminar y, cuando eso ocurra, le habrá salido un grano en el trasero al de Algeciras. Allí podrán atracar todos aquellos grandes barcos que la normativa europea prohíbe atracar en puertos de la unión, y tan solo a 14 km de la costa española. Eso sí el tránsito entre Europa-África será mucho más fluido y rápido, que incluso pondrá en el entredicho el tan llevado y traído túnel o puente sobre el estrecho.
Fotografiado hasta la saciedad, desde todos los ángulos posibles, conocido al milímetro, solo por la costumbre de parar a echar un vistazo, paré el coche en la cuneta y comencé a subir el terraplén desde el que acostumbra los curiosos como yo a observar las obras. Pero de modo inmediato un par de individuos algo violentos salieron de entre los matorrales y me echaron de allí de muy malas maneras, -no era la primera vez que veía policías escondidos en esos lugares en medio de ningún lado, pero mi estos eran policías y desde luego, nunca en aquel sitio.
Nunca antes había pasado eso. No pude ver nada desde allí, pero juraría que mientras bajaba rápido por el terraplén había visto un buen número de esas mismas pateras arrinconadas tras un montón de bloques prefabricados de cementos. Me erizó la piel.
Reemprendí la marcha lo más rápido posible. Justo al salir de la zona del puerto comienza la subida al monte Tala, que junto al Monte el Falles separa el puerto de la frontera de Ceuta. Ese trozo de carretera esta casi siempre bajo una intensa niebla, dada la altura de estos dos monte -montes que oculta y protege a la ya famosa isla perejil-.
Cuando se cruza la cima y se comienza el descenso, la niebla de disipa poco a poco y deja ver unas inmejorables vistas de Ceuta – que buen emplazamiento artillero pensé -, pero también el mejor para mi propósito.
Paré el coche, saque mi ordenador portátil, conecté la cámara digital y descargué las fotografías en el disco duro. Introduje en un puerto ubs la tarjeta de conexión a Internet 3G y espere un instante hasta reconocer la señal que le llegaba desde la cobertura de Ceuta. El resto fue fácil: abrir el correo y enviar las fotos. Todo en un verdadero tiempo record. Borré las fotos del disco y formateé la tarjeta SD de la cámara, por si acaso –los policías de paisano que habían salido de entre aquellas matas me habían trastocado-, y tomé por primera vez en mucho tiempo ciertas precauciones.
Regresé por donde había venido, venciendo la tentación de pasar a Ceuta y comer con mí compadre. Pudo más la posibilidad de ver de nuevo que estaba haciendo la Infanta Cristina. En efecto a la altura del puerto nuevo la pude ver a buen navegar rumbo a Mediterráneo. Seguro que unas horas después la podría volver a ver de regreso pero me esperaban en la oficina y apreté el acelerador.

El atardecer era tan espectacular como siempre. La gente sentada junto a la antigua muralla de la medina esperaba impaciente que el sol comenzara a descender sobre el claro horizonte del Atlántico. No había nubes. Una lástima, ya que cuando hay algunas nubes incrementa la belleza de ese acto supremo del acaso del Sol. Un acto sublime, regalo exquisito de los astros a aquellos amantes de la belleza absoluta.
Sentado en la terraza más alta de la casa, mi buen Abdelhadi discutía en un árabe demasiado fluido para mis aún débiles conocimientos de árabe con Ayoub. Apenas algunas palabras sueltas me ayudaban a adivinar el contexto de la conversación. Adivine a comprender ciertas palabras delatoras de la misma. Madrid y Barcelona; un domingo al anochecer, eran más que suficientes para saber de que se discutía. Furor que existe en este país con el fútbol en general y con el español muy en particular –asombra lo que se puede hacer en este país con una camiseta del Real Madrid o del F.C. Barcelona, maravillas-.

- Ayoub, ¿nos permites un momento? Necesito hablar con Abdelhadi un instante, ¿te importa? –reclamé para mi la atención en ese instante, mezcla de egoísmo y protagonismo, ante la clara indiferencia de mis dos amigos, abandonado a mi suerte por culpa del maldito fútbol, droga que atonta las pocas neuronas de las que disponemos por desgracia los hombres.
- Si claro sáheb, ahora mismo os dejo.

Dejó su copa de buen malta irlandés sobre el murete de la terraza y bajo, no sin cierta lentitud provocativa tan característica en él. Qué les molesta a estos árabes que le ignoren en cualquier cosa por íntima que sea.

- Que os molesta he Abdelhadi
- Molestarnos ¿qué?
- Ya se que es solo una cuestión de cultura. Que el sentido comunitario de la abayssilla lo inunda todo, pero debes comprender que para nosotros, los infieles, el sentido de lo privado, de lo íntimo, es sagrado.
- Ya lo se mi amigo infiel, pero debes, no ya comprender, sino tolerar.
- Bueno ya sabes una de mis frases estrellas, solo soy intolerante con la intolerancia.
- Tolerancia, que palabras usas. Si todos fuésemos tolerantes, ¿que haríamos tu y yo?, ¿en qué trabajaríamos amigo?.
- Llevas razón, pero…, así estamos. Por cierto y de verdad, cuéntame de que va eso de las pateras amontonadas y lo de marea verde. ¿Son lo mismo?
- Si te digo que no se nada. Que mis superiores no saben nada, y que nadie sabe nada, ¿me creerías?. No seguro. Pues es la verdad. Lo único que te puedo comentar es que se esta investigando, y que estamos a punto de saber algo.
- ¿Me quieres decir que, en el país donde dos de cada tres personas son confidentes de alguien, no sabéis nada de esto?. Con sinceridad, no me lo creo.
- Pues créeme sáheb, no sabemos nada por el momento. Es más lo que se y lo que te cuento, corre por mi cuenta, pues hay orden de investigar el asunto, pero con absoluta discreción. Ya sabes que la prioridad de los servicios de seguridad no esta en ningún tipo de tráfico, sino que todos los esfuerzos están puesto en las células integristas capaces de dar algún susto en cualquier momento y en cualquier lugar. Pero como bien sabes, nada me pasa por alto y por eso te lo comento.
- Te puedo comentar que en España se está siguiendo este tema con cierta preocupación. Lo único que faltaba en estos momentos era una avalancha de inmigrantes sin control alguno por parte de Marruecos. Ya sabes como esta la oposición con este tema. Locos porque surja el menor problema para arrojarlo a la cara del presidente.
- Ya lo sé, pero es lo que hay amigo. Lo que te puedo decir es que nuestra comunicación será siempre, y en cualquier caso igual de fluida que de franca, pero eso ya lo sabes.
- Si lo se. Y en uso de esa franqueza te diré que se ha reforzados todas la unidades en prevención de cualquier avalancha, sobre todo por parte de la benemérita.

En ese justo instante subía de nuevo Ayoub. Como si hubiese estado pendiente de la conversación y conocedor de que había terminado, nos traía copas de refresco.

Moustapha Solbe, -uno de los hombres más reclamados por la Justicia Española por su implicación en los atentados del 11 de marzo en Madrid, y que, por no se sabe que misterio, el Gobierno de Marruecos nunca quiso entregar-, tras pasar más de una hora de controles, pudo al fin penetrar los altos y temerosos muros de la cárcel de Tánger.

- Hermano, ha comenzado
- Dios es grande.
- Dios en verdad es grande, un poco más de paciencia y todos los hermanos estaréis libre y Dios os lo recompensara con creces.
- Inch-ala Sáheb Inch-ala.

En alguna cafetería del centro de Madrid, José Ignacio uno de los asesores del Almirante Andrade, se reunía con su enlace en el CNI, para pasarle en persona el DVD con la grabación de la Infanta Elena.

- Oye Javier. ¿Qué pensáis de esto?
- No se. Demasiado sencillo todo. De momento se lo pasamos a Guardia Civil y que lo miren ellos. Yo se que ya ha reforzado las costas. Han desplazado un helicóptero más y algunas patrulleras. A vosotros os van pedir alguna unidad más por allí. El Gobierno lo único que quiere ahora, después de las avalanchas sobre las vallas de Ceuta y Melilla es un desembarco masivo de pateras en Tarifa.
- Y la Gendarmería Real ¿qué dice?
- Nada en absoluto, no dice nada. Lo único que dice es que no pueden con todo. Que tienen el norte del país lleno de posibles candidatos a mártires con bombas adosadas, y que con eso tienen bastante como para ocuparse de la inmigración. Que nosotros tenemos más medios y que lo hagamos nosotros.
- Pues…, que bien ¿no?
- Eso es lo que hay. Por mi, que la Guardia Civil llame al Padre pateras que le va ha hacer falta cuando estas se echen al agua. Comida para tiburones.
- Joder no seas bestia.

En el puerto de Tarifa acababan de atracar dos nuevas unidades de la Guardia Civil, como refuerzo a la ya destinada en la zona al control tanto del narcotráfico como de la inmigración ilegal.
Al Teniente Álvarez, nunca se la paso por la cabeza la idea de mandar una patrullera de la Guardia Civil el Mar. A él que lo más cerca que había estado del agua era el estanque de la finca de su Padre en Córdoba. Pero nunca sabemos por que caminos nos lleva el capricho de la vida. Y después de estar varios años en el País Vasco, le llego la oportunidad de regresar a su Andalucía del alma, a sus vinos, su gente. No lo dudo un instante, y a los pocos días comenzaba a familiarizarse con proa, popa, estribor …, hasta terminar al mando de una unidad.
Quién le iba a decir que se enamoraría de la mar de ese modo. Que se le metería en las venas con esa fuerza, que disfrutaría con los amaneceres y atardeceres. Con los días de mar de fondo, con el frescor de las gotas de agua esparcidas al romper el agua contra los cristales del puente. Quién le iba a decir a el que pronto descansaría para siempre en las azules, profundas y frías aguas del estrecho.

Me habían llamado por primera vez desde hace mucho tiempo desde la central. No solían hacerlo. Pero rompiendo todos los protocolos establecido me llamaron preguntando de forma directa sobre mi impresión de lo que estaba sucediendo. Yo les comenté que si no fuese por el miedo del Gobierno de España a un nuevo desaire del Gobierno de Rabat, esto no estaría sucediendo.
No se estarían tomando tantas precauciones tan ostentosas, llamadas a dar la imagen, solo la imagen de que el Estado esteba siempre en alerta ante la inmigración, que a investigar en realidad lo que pasaba, si es que pasaba algo, pues nadie era capaz, incluido los de la DTS marroquí de lo que pasaba.
Me lo agradecieron como siempre tras recordarme que no tenía obligación ninguna. Que mi colaboración con el centro era voluntaria y desinteresada, al mismo tiempo que valiosa por el conocimiento del terreno y de las amistades personales que mantenía con distintos estamentos de la administración marroquí.
De todos modos, aproveche que tenía que ir a Ceuta, para dar otra vuelta por la zona. Allí estaban las enigmáticas pateras. Ni una más, pero ni una menos. Al regreso a casa llamé Abdelhadi, para retomar un poco el tema atendiendo la petición de información de Madrid, pero esta vez hubo algo nuevo. Me comentó que la Gendarmería había localizado al dueño de los terrenos donde se ubicaban las pateras. Eran todas del mismo propietario, un hombre de negocios de Casablanca, muy introducido en la vieja guardia de la política marroquí, sin poder alguno ya, pero que mantenía toda la fuerza que te da en el país los contactos a nivel político. Este hombre argumento que había comprado un pequeño astillero en Larache, y que lo ha puesto a pleno rendimiento utilizando aquellos terrenos como puro almacén de las mismas hasta el día de su venta. Nada que objetar y nada sospechoso. Asunto zanjado, si no fuese por aquellas otras pateras que apenas pude percibir en los terrenos del nuevo puerto.
Mande dicha información, indicando que había creído interesante no comentar con Abdelhadi, lo de las pateras del puerto nuevo, que esperaría a ver si el me comentaba algo sobre este tema. No es que desconfiara de mi amigo, pero en estos temas nunca se dice toda la verdad y no que quería que supiese que yo las había visto.

En efecto, un par de horas más tarde el Almirante Andrade ya tenía el e-mail en su despacho del Cuartel General de la Armada. Había esperado a tener la confirmación en la foto del satélite de la existencia de aquellas barcas en los terrenos del puerto nuevo, pare enviar la información completa al CNI, no sin antes comentarlos con sus asesores.

- Bueno parece que el temas esta más o menos claro y que todo va a quedar en un exceso de celo de algunos más nerviosos de la cuenta y demasiada literatura de Tom Clancy en sobre sus ojos –argumento Andrade esperando algo más que una respuesta afirmativa.
- Eso parece Almirante, pero ¿y esas del puerto de quiénes son?
- Bueno, ese es el único punto oscuro antes de dar carpetazo a este tema. Espero que nuestro informador nos lo termine de aclarar y en paz.
- Almirante, una pregunta tonta ¿Por qué nosotros?-preguntó uno los asesores.
- El informador es nuestro. Perteneció a la Armada, y somos buenos conocidos, él comenzó a trabajar para nosotros y solo pasa información a través de la Armada. No pertenece a ninguna platilla y lo que nos pase es siempre libre de hacerlo y a quien hacerlo. Nosotros solo hacemos de correa de transmisión con el CNI. Por cierto prepara todo esto y se los envías ahora mismo, que cuanto antes terminemos con este tema mejor.

Pasaron algunos días antes de que Abdelhadi, pasara por casa. Pero en su cara anticipe que el motivo de su visita era algo más que protocolaria. En efecto, nada más entrar y sin casi darnos los tres besos de rigor, obligado ritual entre amigos, me entró directamente al cuello.

- Amigo…, tenemos problemas.
- Dime.
- Te acuerdas de Marea verde, pues bien no te pongas del mismo color con lo que te voy a contar. Esas pateras, puede ser la puerta de algo jodido, pero hasta ahora es solo un mal presagio. Ese nombre viene de algunos rumores de repetir en Ceuta y Melilla la misma operación que en el Sahara con la marcha verde, pero desde el mar. Siempre ha sido una quiera abandonada hace tiempo por el Gobierno desde que llego Mohammed VI, pero un día la escuche en un café de Tetuán, y desde entonces no para de darme vueltas en la cabeza. Cuando te lo comente era solo una suposición vaga de aquello, y medio en broma medio en serio te lo lance, pero, no sé, algo ha cambiado.
- Dime amigo –replique con absoluto interés por aquello que me contaba.
- Hemos detectado la visita a las cárceles de Tánger y Tetuán de miembros de unos de los grupos terroristas mas jodidos de este país, y mira por donde, han salido a relucir, la palabra marea verde. No se amigo, pero a mi me ha dado un vuelco el estómago. Aún no se lo he contado a ninguno de mis superiores, quería ver tu cara y tu reacción antes de hacerlo. ¿Qué te parece?
- Pues demasiado claro para ser verdad, demasiado peligroso para creerlo.
- Yo tu avisaría. Pero esto es suficiente serio como para que lo paséis de forma oficial a España no. –Le propuse
- Desde luego, pero ya sabes lo que opinan algunos de estas amenazas, que vemos fantasmas por todos sitios y no nos toman a veces muy en serio.
- Ya pero lo que no sabes los tontos de arriba es que con una alerta que sea real de cada mil, esa amenaza que se puede evitar, salva muchas vidas, pero que te voy yo a contar después del 11 de marzo. A algunos nos llamaron gilipollas, con el perdón de la palabra y algún muerto vuela ahora sobre la consciencia de algunos. Solo con haber tomado ciertas precauciones, se podría haber evitado, y mira.
- Continuaré recogiendo información a ver de que me entero, y te mantengo informado vale, si hay algo quiero que seas tu quien transmitas este tema. Eres en quién puedo confiar.
- Lo mismo digo amigo, lo mismo digo. Por cierto Abdelhadi, ¿Qué sabes de las pateras del puerto nuevo?
- ¿Cómo?, -respondió con cara de asombro
- Si de las pateras que hay en los terrenos de las obras del puerto nuevo.
- ¿Las has visto?
- Si claro, estaba ocultas. La pude ver solo un instante, pero las vi. Y por cierto, unos tipos algo violentos me sacaron de allí casi a patadas.

En ese momento se sentó y comenzó a contarme que, precisamente esas pateras eran las que había conseguido no olvidar el terma y que además desmontaba todo lo dicho por el empresario de Casablanca. Pero que por no levantar la liebre, no había querido seguir presionando a este hombre, sino controlarlo y ver que pasaba. La información que nos habían pasado era verdad, pero faltaba este detalle, que a falta de verificación no se atrevió a contar para no aumentar la tensión. Estas pateras, la ocultación de estas pateras allí, que según se habían informado, tienen el visto bueno de uno de los máximos responsables de las obras-, y lo de la marea verde en boca de los elementos de la cárcel, era lo que lo estaba poniendo muy nervioso.

Esa misma noche, en alguna mezquita de las afueras de Tetuán, un grupo de jóvenes rezaban y cantaban las grandezas del Islam y de su triunfo definitivo sobre el infiel occidente. Llevaban dos años preparando su cuerpo y su alma para entregarla a Dios, dueño del universo, el clemente, el misericordioso, Soberano en el día de la retribución, a ti es á quien adoramos, de ti es de quien imploramos socorro, dirígenos por el camino recto, por el sendero de aquellos á quienes has colmado con tus beneficios, no por el de aquellos que han incurrido en tus iras ni por el de que se extravían. La misma escena se producía en otras cinco mezquitas de la zona. Comenzaron a subir en pequeños grupo en los microbuses en dirección a las pateras que se acumulaban en las playas de la costa entre Ceuta y Tánger.

En alguna casa de algún pueblo argelino cercano a la frontera con Marruecos el Tte. Coronel de la brigada mecanizada del ejercito argelino, entraba algo exaltado en el habitación convertida en centro de operaciones: hermanos, la reconquista de Marruecos para el sagrado Islam esta en marcha; “Dios es Grande”.

Algunos grupos ya se había adelantado y eliminado a los Gendarmes de la carretera y a los soldados de las garitas de vigilancia de la costa. Habían preparado el terreno para la llegada inminente de transportes con los hermanos mártires.
Al poco llego el primer bus a la altura del puerto nuevo. Mientras uno de ellos hacia el ademán de pagar, otro cogía por detrás la cabeza al confiado conductor y, de un golpe certero cruzó su garganta de lado a lado, mientras el que estaba pagando soltaba el dinero y lo sujetaba mientras que el ejecutor tapaba su boca. Aquella noche no podía haber testigos. Poco a poco iban echándose a la mar las distintas pateras cargadas de jóvenes radicales con sus chalecos repletos de explosivos.
Instantes después el radar de una de las estaciones fijas del Sistema de Información y Vigilancia Exterior o SIVE, detectaba de forma automática la presencia de un posible objetivo. La cámara térmica del sistema enfoco los dos contactos que, de forma clara se identificaban como pateras. El sistema limpió la imagen al extremo de eliminar el efecto de las olas sobre la misma; ahora la imagen era clara y evidente.
De modo automático la presento en tiempo real sobre las consolas del Centro de Mando y Control en la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras. Se clasificó el objetivo y se marcaron las correspondientes coordenadas de trayectoria para la interceptación de las mimas. La alerta no tardo saltar y a los pocos minutos llegan las coordinas de interceptación al puente de las dos patrulleras de la Guardia Civil que zarpaban desde tarifa y el puerto de Algeciras.
A bordo de la Rodman 101 Río Guadalaviar, el Teniente Álvarez, ordenaba avante toda. Sus dos Caterpillar C30 rugían mientras alcanzaba sus 3100 CV potencia, mientras el resto de la tripulación se preparaba para la rutinaria maniobra de apresar y subir a la patrullera a los pobres, empapados y gélidos inmigrantes.
Dos pateras se habían adentrado en rumbo directo a tarifa, mientras el resto comenzaba a navegar pegados lo más posible a la costa en dirección a su verdadero objetivo. A los pocos minutos la patrullera del Teniente Álvarez, se abarloaba junto a la primera de las pateras, mientras la otra intentaba huir, seguida desde el aire el BK-117 de la Guardia Civil que acababa de llegar a la zona a la espera de la llegada de la segunda patrullera.
En el mismo instante que el primer joven ponía sus pies en la Rodman del Teniente Álvarez, y sin que ningún tripulante le diera tiempo de tan siquiera observa la indumentaria de los pateros, este activaba el detonador y junto a el todos los demás. La patrullera voló por los aires sin que ninguno de sus tripulantes se diera cuenta de lo que había sucedido.
A la segunda patrullera solo le dio tiempo de armar su Browning del 12,7 mm, y sin pensarlo un instante abrir fuego contra la otra patera ya sin contemplaciones, ante la atenta y muda mirada del helicóptero.

El resto de pateras, ya sin el problema de las dos patrulleras de la Guardia Civil, comenzó a entrar en el mismísimo puerto de Ceuta ante la mirada incrédula de los pocos trabajadores portuarios que aquellas horas tan de madrugada se afanan en preparar el puerto para una nueva jornada. Nada pudieron hacer, ni ellos ni los Guardias Civiles del reten nocturno ante la avalancha de más de cincuenta pateras cargadas de hombres jóvenes bien entrenados para correr.
A los poco que pudieron coger, se autoinmolaron en ese mismo instante llevando con ellos a los Guardias que intentaban detenerlos. Ante tal desconcierto y el ruido de las detonaciones, la confusión del momento y ha hora en la que se desarrollaba la acción, la mayoría de los terroristas alcanzaban aquellos objetivos que les habían asignados, y los que se despistaban explotaban junto al prime coche de policía que veían, gasolineras o ante el primer grupo de personas que veían caminar por la calle. Cuarteles, ayuntamiento, Bancos, Oficinas de Correos, Hospitales, cualquier cosa valía. Lo importante era armar el mayor jaleo posible y llevarse por delante el mayor número de infieles posibles dada la hora elegida.

Serian las siete y media de la mañana, cuando Abdelhadi aporreo la puerta de casa y sin dar el mínimo respiro me dijo:

- Amigo te has enterado, va ha ser mejor que cojas cuatro cosas y salgas del país antes que cierren la frontera. Venga te llevo.
- Pero, ¿qué dices? – Contesté yo aún con los ojos cerrados
- Hazme caso coge las cosas que te acompaño y te saco de aquí.
- Pero que pasa Abdelhadi
- ¿No te has enterado veo?. Ceuta ha sido invadida por incontables terroristas que han desembarcado esta madrugada en la misma dársena del puerto utilizando las malditas pateras del diablo y se ha comenzado a inmolar, llevando por delante todo lo que ha pillado. Además, varias pateras que habían sido utilizadas como cebo han hundido una patrullera de la Guardia Civil. Un horror. No sabemos nada, pero te puedes imaginar lo que va a ocurrir. Vamos rápido amigo.
- No amigo, esta vez no. Me sacaste la noche del atentado de Casablanca y nunca me arrepentí tanto de salir del país. Me quedo. Creo que tanto tu como yo vamos hace más necesarios que nunca en esta barbaridad que acaba de producirse.

En ese preciso momento sonó el teléfono de Abdelhadi. Su cara palideció aún más. Sin que me diera tiempo a preguntar me contesto. Fuerzas mecanizadas y de infantería de Argelia avanzan por territorio marroquí. Argelia nos esta invadiendo. Al mismo tiempo, las RASD o Frente Polisario como quieras, a comenzado a atacar los muros del sur. Creo que te voy a necesitar
.