sábado, 4 de julio de 2009

Tomahawk

Los Tomahawk continuaban con su rumbo marcado a plena luz del día, la costa ya se divisaba en el horizonte. La situación de la base era idónea para un ataque desde el mar. Situada sobre una leve elevación del terreno apenas tres mil metros de la playa y a la suficiente distancia de la ciudad de Orán como para no producir daños colaterales, la hacían perfecta para esta tragicomedia de la guerra.
En efecto tres de los misiles tomaron el rumbo final marcado y le elevaron unos metros sobre el nivel de tierra. Allí estaba en la plataforma los mig-25 y, por suerte, algunos Mig-29, otros cuantos Mig-23, un par de helos Kamov Ka-32, un Ilyushim iL-78 de reabastecimiento y dos helos Ecureil. Lo habíamos pillados por sorpresa. Quizás nunca pensaron en que seríamos capaces de apretar el botón, pero lo hicimos.
Se abrieron la carcazas del cuerpo de cada uno de tres primeros misiles. De ahí salieron las capsulas que al segundo se abrieron a su vez liberando decenas de pequeñas bombas que irrigaron toda la base de oeste a este destruyendo todo lo que había en la base. La pista quedo llena destrozada, todos los aviones dañados a distintos niveles, los depósitos de combustible y todo el material que al alcance estuvo de los misiles estuvo.
El cuarto misil continuó unos miles de metros más hacia el interior y arrojó su carga sobre la pista y plataforma del aeropuerto civil de Orán en prevención a que pudiera ser utilizado como base, al mismo tiempo que se aumentaba el nivel de advertencia sobre el gobierno golpista argelino, con la esperanza de que se lo pensaran mejor.
A los poco minutos sobrevolaba la base un UAP Predator que había sido lanzado desde Melilla, que grabó los daños producidos transmitidos de inmediato vía satélite. Imágenes que eran observadas en Madrid con satisfacción pero con gran pesar por el triste significado de las mismas. Lo único importante es que se había conseguido destruir una base demasiado cercana, algunos aviones enemigos y bastante material si tener que arriesgar ninguna vida española. Que buena compra estos Tomahawk, pensaron en silencio.

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